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¿El cerebro tiene sexo?

 

 

 

Si hoy buscamos en Google "cerebro" + "hombre" o "cerebro" + "mujer" lo que aparece nos provoca risa y asombro, pero en forma casi inmediata enojo y asombro, prueben. Hoy a pesar de todas las evidencias en contra, los estereotipos siguen firmes. Hombres inteligentes, ocupados en tareas trascendentales, mirando al futuro y aguerridos. Nosotras en poses sensuales, maquillándonos, ocupadas del cuidado de nuestros hijos, cocinando.

 

Una parte numerosa de la ciencia desde siempre se ha ocupado de una manera u otra de "confirmar" estos estereotipos. De explicar que estas diferencias son innatas. Esto es falso, mentiras, fraudes científicos para demostrara lo que se quiere hacer creer.

 

Claro, la ciencia como cualquier otra actividad humana es una construcción social cultural económica hecha por hombres y mujeres. Sin embargo en nuestro país y casi en el mundo sigue siendo dirigida por hombres, aunque nosotras en muchas disciplinas seamos mayoría o estemos en condiciones de paridad.

 

Al nacer el ser humano solo 10% del aproximadamente un billón de las neuronas, las células que son la base del cerebro están conectadas entre sí, y a partir estas conexiones, sinapsis, funciona el cerebro. El 90% de las conexiones se establecen luego del nacimiento. Solo este dato nos permite comprender que la influencia del medio, la cultura, los aspectos sociales juegan un rol esencial en la construcción del cerebro. Un ejemplo, el sistema visual completa su desarrollo y sus conexiones a partir del estímulo de la luz, en los chicos que nacen con cataratas, no perciben la luz, sino los operan en forma precoz, pierden la visión. Es decir es innata la capacidad de establecer sinapsis, pero es adquirida la construcción efectiva del circuito neuronal.

 

 

Recientemente autoridades científicas de prestigiosas universidades internacionales plantearon que las mujeres no tenemos las mismas habilidades para las matemáticas que los hombres, sin embargo, se hicieron estudios cognitivos relacionados con la manipulación de números y estructuras en el espacio en niñas/os entre 5 meses y 5 años, y no encontraron ninguna diferencia. Diferentes trabajos realizados con Resonancia Magnética Funcional de cerebro (fRM), no tengo lugar para explicar esta técnica aquí, pero créanme que nos está aportando extraordinarias evidencias acerca del funcionamiento del cerebro. Mostraron diferencias entre sexos, pero que no exceden las halladas entre los seres humanos. Podemos observar diferencias en regiones del cerebro que se ocupan del control de los movimientos de los dedos, por ejemplo en pianistas o en deportistas, revelando los fenómenos de plasticidad, los cambios que se originan a nivel estructural a partir de una actividad, e incluso se vio que son reversibles, si la persona deja de hacer esa actividad, desaparece esa diferencia. Es decir las experiencias de la vida son capaces de cambiar las estructuras del cerebro y su  funcionamiento. Pero atención, algunas publicaciones que están dentro de lo que podríamos denominar "neuro- sexistas" utilizan las diferencias halladas para justificar las conductas estereotipadas que mencionaba en el inicio. Por ejemplo en un trabajo con fRM, se planteaba estudiar el juicio moral por sexos, fue ampliamente difundido porque "demostraba" que en los hombres predomina la cognición y en las mujeres la emoción. Es un fraude, utilizaron test poco confiables, el numero de sujetos estudiados fue muy pequeño, y hacen una extrapolación de las imágenes obtenidas con las conductas sociales, basados en la especulación.

 

Mientras que en el siglo XIX la "ciencia" planteaba que las diferencias entre sexos eran innatas a partir del tamaño del cerebro, en el siglo XXI se intenta hacer lo mismo a partir de las diferencias en los cambios plásticos. Persiste la ideología de explicar cómo innato, cambios resultantes de lo adquirido.

 

Considero que las y los científicos debemos contribuir en la educación de toda la comunidad para brindar las evidencias con las que contamos hoy, para demoler las arcaicas creencias en el determinismo biológico de las diferencias de género que intentan justificar los nefastos estereotipos de género que aun hoy se imponen.

 

Dra. Silvia Kochen

 

Directora de la "Unidad Estudios en Neurociencias y Sistemas Complejos", CONICET-Hosp El Cruce- Univ. A. Jauretche. Prof de la Fac. Medicina, UBA

Secretaria de la RAGCyT (Red Argentina de Género Ciencia y Tecnología).