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Mujeres del Hospital, que toman decisiones

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La cita era para las 9 de la mañana. El lugar el salón auditorio del Hospital de Alta complejidad en Red El Cruce-Néstor Kirchner de la localidad de Florencio Varela. Al conmemorarse un nuevo Día de de la Mujer y como homenaje a todas las que se animan, arriesgan, desafían mandatos sociales y persiguen sus sueños convocamos a las integrantes del Consejo de Administración del Hospital El Cruce, las Dras. Patricia Fagotto y Liliana Borsani y a las directoras del hospital, la Dra. Sandra Defelitto y la Lic. Estela Mostajo. La Dra. Mónica Confalone Gregorian  integrante del Consejo no pudo asistir.

 

Fue un encuentro en donde conocimos el largo y arduo camino que realizaron estas mujeres, motivas por la vocación, la tenacidad y los sueños. A lo largo de sus carreras ocuparon diferentes lugares dentro del ámbito sanitario y fueron abriéndose camino en un mundo con predominio del hombre. Hoy, las encuentra dirigiendo un hospital de Alta Complejidad En Red donde ellas mismas coincidieron en remarcar que es un orgullo y una gran responsabilidad.

 

El cuidado del otro y poder salvar una vida, fue el motivo que tuvieron para elegir la profesión de médica. Patricia, Sandra y Liliana estudiaron en el Universidad Nacional de La Plata. “Viajaba en el Tren Roca éramos varios los que íbamos a esa ciudad. Era fines de los años 70´había un vagón de estudiantes de odontología y el de los estudiantes de medicina”, recuerda Patricia Fagotto, quilmeña, hoy médica especialista en gastroenterología, emergentología y homeópata unicista. Casada y con una hija de 16 años. 

 

Sandra D. es platense y en la adolescencia sintió que su vocación sería la medicina. Una vez recibida realizó la residencia de Cardiología en el San Juan De Dios de La Plata. Una especialidad elegida por varones. “Al ingresar a la residencia éramos 25 hombres y yo era la única mujer. No fue fácil, al principio me mandaban a hacer mate. Lo que generaba mi descontento. Hasta que comprendieron que era una colega”, recuerda. 

 

Liliana B. es varelense y siempre se inclinó por las cuestiones sociales desde muy pequeña. “Las condiciones económicas en mi hogar eran complicadas por eso mi familia no podía financiar la carrera de Medicina. Primero estudié Enfermería y comencé a trabajar. En los 90’ ingresé a estudiar a la Facultad de Medicina cuando pude financiar mi propia carrera”. Además de Enfermera la especialidad de Liliana es médica generalista y emergentóloga. Es madre de una hija de 20 años y también comparte la crianza con su actual pareja de dos hijas.

 

Estela M. nació en la provincia de Tucumán pero desde pequeña vivió en Avellaneda. La profesión llegó casi por mandato. Su hermana mayor, era enfermera profesional y fue quien la inscribió en la carrera de Enfermería. Al poco tiempo se enamoró de la profesión y ya lleva más de 38 años ejerciéndola. Es madre de tres hijas.

 

En un tramo de la entrevista Liliana B., manifestó “Fuimos una generación que nos costó vencer el paradigma de que la mujer puede ser alguien en el ámbito profesional de la salud”. En América latina las mujeres a partir de los años 70 comenzamos a tener la oportunidad de elegir profesiones que no fueran maestra o enfermera e insertarnos en el mercado laboral”. 

 

Para Sandra D., “no es casual que se tenga que conmemorar una fecha, la del 8 de marzo como día de Mujer, es por la lucha constante en conseguir una igualdad, una igualdad profesional, una igualdad en poder ocupar cargos públicos, el derecho a votar, el derecho a poder ir a una Universidad”, sostuvo.

 

Patricia F., recordó “hace treinta años atrás que una mujer pueda ocupar un cargo como jefa o directivo estaba privilegiado al hombre”. También rememoró las dificultades que atravesó Cecilia Grierson, la primer mujer médica de la argentina que se desempeñó en el hospital San Roque (hoy hospital Ramos Mejía ) y ella en ese entonces no podía ocupar cargos jerárquicos y no podía ser docente de una cátedra no se le permitía enseñarle al hombre, solo podía capacitar a las mujeres. Tampoco pudo ejercer la especialidad de cirujana para la cual tenía el título habilitante. Solo pudo desempeñarse como ginecóloga y obstetra”.

 

El despertar de la vocación para Sandra D. comenzó en la adolescencia “yo quería poder ayudar al otro y resolverle un problema de salud a una persona es algo maravilloso, a mi me interesa la medicina asistencial porque es una sensación inexplicable. Comencé a estudiar en 1986 en La Plata y conté con el apoyo de mi papá, que estaba muy contento de mi decisión. Sin embargo, mi mamá me dijo ´no te parece que va a hacer muy difícil por ser mujer´ de ninguna manera le contesté. Y acá estoy” relató con orgulloso Sandra, que además de cardióloga es recuperadora cardiovascular.

 

Liliana B. es hija de una madre inmigrante de origen Alemán de quién heredó su tenacidad y constancia para llevar adelante sus sueños. “Mi madre no había terminado el secundario y en Varela no había bachiller y entonces decidió viajar a Adrogué para terminar el secundario. Para la época lo que hizo mi mamá fue desafiar mandatos”, recordó con lágrimas en sus ojos. Y su papá es mecánico de máquinas agrícolas y tractores.

 

Liliana B. como médica integra el Movimiento por la salud de los pueblos que nace en el 2000. Trabajó en Ecuador, Colombia y Sudáfrica entre las varias tareas que desarrolló. “El rol de la mujer en la sociedad creo que el factor diferencial con el hombre es la sensibilidad especial que tenemos. El hombre no puede ser madre y uno logra ponerse inmediatamente en el lugar del otro”, Liliana B.

 

Para Patricia F. “la mujer aporta su capacidad de negociar y escuchar y de pensar antes de actuar. El hombre es más directo, accionista. Tenemos una inteligencia emocional más elevada que el hombre. Otra mirada, es decir una sensibilidad diferente”, detalló. 

 

Para Sandra D. “reconozco la valentía de no bajar los brazos para poder lograr los sueños porque hubo que luchar para tener los derechos que hoy tenemos. Para tratar de lograr la igualdad. Del vamos empezamos menos diez”, sostuvo.

 

Por su parte, Estela Mostajo expresó, “históricamente en la carrera de Enfermería la mayoría fueron mujeres y en la actualidad sigue siendo así. Si bién, ahora se incorporaron más hombres a la carrera. Y esto tiene que ver con los cuidados. Hay una relación del cuidado con la madre y no lo están relacionando con los hombres. En los últimos años hubo un cambio en este sentido y hoy los hombres acompañan en la crianza de los hijos esta tendencia es paulatina”, concluyó.

 

Estas cuatro mujeres hoy ocupan lugares importantes en el Hospital y toman decisiones diariamente coinciden en afirmar que es un orgullo ser parte del hospital El Cruce.

 

Sandra D. consideró, “para mi ser directora fue un broche de oro a mi carrera porque este no es un hospital más. Fue un gran reconocimiento y un orgullos haber sido elegida porque yo no vengo de la política soy una trabajadora del hospital”.

 

Patricia F. expresó “es un gran orgullo para mí que me formé en La Plata. Después continué mi formación en Buenos Aires y no había tenido la oportunidad de poder trabajar en provincia. Para mí la posibilidad de volcar mi experiencia en la provincia es sumamente gratificante”.

 

Liliana B. sostuvo, “para mí es una gran responsabilidad trabajar en este hospital con hombres y mujeres de gran trayectoria profesional. Conducir y gestionar esta institución es un doble desafío. Implica la máxima exigencia de uno. Como equipo directivo estamos en el día a día, que no se escape ningún detalle y cuidamos nuestro presupuesto”.